La esencialidad no alcanza: el derecho a aprender frente a el derecho a reclamar
La discusión sobre si la educación debe considerarse un servicio esencial reaparece con fuerza en el debate público, pero especialistas advierten que reducir el problema a esa sola etiqueta invisibiliza factores estructurales que inciden en la calidad del aprendizaje. Según Jorge Angelini, investigador entrevistado por Revista El Arcón de Clio, la educación es indudablemente un derecho esencial, pero garantizarlo exige equilibrar ese derecho con el de los trabajadores a reclamar.
El diagnóstico que plantea Angelini sitúa la problemática en dos planos: por un lado, la normativa y la burocracia que conforman el nuevo régimen académico implementado en la provincia de Buenos Aires (PBA); por otro, la realidad cotidiana de las aulas, donde cada vez menos estudiantes logran aprendizajes significativos.
Burocracia, planillas y vacíos en el aprendizaje
La implementación del régimen académico en PBA muestra disparidad entre escuelas. En algunas instituciones la respuesta administrativa consiste en completar múltiples planillas —“de la planilla de la planillita”, en la expresión recuperada— que detallan contenidos no alcanzados por cada alumno para que luego los recuperen. En otras escuelas, en cambio, se limita la carga documental a lo estrictamente imprescindible, por ejemplo, entregas de informes al final del cuatrimestre.
El punto central, advierte Angelini, no es tanto la cantidad de papeles como la pérdida de foco sobre el aprendizaje real: “los alumnos no logran aprendizajes significativos y esto sí es muy grave”, afirmó. Cuando la normativa se convierte en fin en sí misma, explica, la escuela corre el riesgo de documentar el problema sin resolverlo.
Ausentismo: un fenómeno complejo y en aumento desde 2022
Angelini destaca que el ausentismo escolar no es una invención de la pandemia, pero subraya que el aislamiento marcó un antes y un después. A partir de 2022, señala, comenzaron a registrarse datos «muy preocupantes» que muestran un crecimiento sostenido de las inasistencias en todo el país.
- Factores culturales: cambios en las expectativas y hábitos de los adolescentes.
- Factores sociales y económicos: dificultades que afectan la concurrencia y el sostén escolar.
- Secuelas del aislamiento: impacto psicológico y relacional tras la pandemia.
El investigador advierte que no se puede atribuir el fenómeno a una única causa ni a una única política educativa; es, en su descripción, una problemática multifactorial que exige respuestas integradas.
“Hay una percepción equivocada de que faltar a clase no tiene consecuencias importantes.”
Esa percepción se refleja en ejemplos concretos: padres que llevan a sus hijos de vacaciones durante la cursada, alumnos retirados antes de evaluaciones y justificativos triviales como “no vine porque llovía”, “hacía frío” o “no daba”. Estas expresiones, recogidas por Angelini, ilustran cómo la idea de la ausencia sin consecuencias se naturalizó en algunos sectores.
Consecuencias y desafíos para la política educativa
Las consecuencias son múltiples. Primero, la acumulación de contenidos no trabajados complica la trayectoria escolar de muchos jóvenes; segundo, la coexistencia de trámites administrativos y déficits de aprendizaje obliga a repensar la priorización de recursos y tiempos pedagógicos; tercero, la normalización del ausentismo genera un círculo difícil de revertir: menos asistencia reduce oportunidades de aprendizaje y, a su vez, aumenta la desmotivación.
Las claves para abordar el problema, según la mirada expresada en la entrevista, pasan por recuperar el foco pedagógico en las aulas, diseñar estrategias que conecten con la realidad y las expectativas de los adolescentes y reconocer la complejidad del fenómeno para no buscar soluciones simplistas. En un contexto donde la discusión pública a menudo se polariza alrededor de términos como “esencialidad”, la invitación de especialistas es a ampliar la mirada y priorizar medidas que actúen sobre las causas múltiples del ausentismo y la pérdida de aprendizaje.
| Problema | Elementos señalados |
|---|---|
| Régimen académico (PBA) | Disparidad en implementación; exceso de burocracia en algunas escuelas |
| Ausentismo | Crecimiento sostenido desde 2022; causas culturales, sociales y secuelas pandémicas |
Frente a ese escenario, la discusión pública y las autoridades educativas deberán definir prioridades: ¿reducir trámites y fortalecer la enseñanza en el aula? ¿combinar intervenciones sociales con estrategias pedagógicas para recuperar trayectorias? Responder no será fácil, pero la urgencia está clara: sin revertir la pérdida de aprendizajes y sin frenar el ausentismo, el derecho a aprender corre un serio riesgo de ser solamente formal.