El Gobierno nacional reconoció este lunes que la recuperación económica ocurre a un ritmo menor al previsto por la propia gestión, aunque reafirmó la continuidad del programa económico del presidente Javier Milei y descartó medidas para estimular el consumo a través de mayor gasto público.
Reconocimiento oficial y proyecciones
Durante una conferencia de prensa, el vocero de la Presidencia, Adrián Ravier, admitió que la actividad “no avanza con la velocidad que nos gustaría” y subrayó que existen diferencias sectoriales en la evolución del nivel de actividad. No obstante, defendió los resultados del plan económico oficial, que según el Gobierno permitió reducir variables sociales y recuperar crecimiento.
Ravier detalló las cifras que el Ejecutivo considera relevantes para trazar su diagnóstico: un crecimiento superior al 4% en 2024, otro crecimiento superior al 4% en 2025, y una proyección para 2026 por encima del 2% a pesar de que un trimestre registró una contracción. Para 2027, citó estimaciones de organismos internacionales y analistas que ubican la expansión por encima del 3%.
| Año | Proyección/resultado citado por el Gobierno |
|---|---|
| 2024 | Crece > 4% |
| 2025 | Crece > 4% |
| 2026 | Crece > 2% (a pesar de un trimestre negativo) |
| 2027 | Proyecciones > 3% (FMI, Banco Mundial y analistas) |
Sin “plan platita”: continuidad de la estrategia fiscal
Frente a consultas sobre eventuales cambios de rumbo para acelerar la actividad —por ejemplo, mediante transferencias o aumentos del gasto— el vocero fue terminante:
“No va a haber un ‘plan platita’ mientras el presidente Javier Milei siga en funciones”y ratificó la decisión del Gobierno de no recurrir a estímulos fiscales para apuntalar la demanda.
Ese posicionamiento implica mantener la hoja de ruta trazada por la Casa Rosada: foco en la consolidación macroeconómica, priorización del control de la inflación y limitación del uso del gasto público como herramienta de reactivación.
Riesgo país y heterogeneidad sectorial
Ravier atribuyó las recientes subas del riesgo país a factores externos y al “contexto internacional de incertidumbre”. Defendió la evolución de ese indicador en términos comparativos, recordando que al inicio del gobierno el riesgo país estuvo cerca de 2500 puntos y que actualmente circula “apenas arriba de los 600”, según sus declaraciones.
Al mismo tiempo, el funcionario reconoció que el panorama no es homogéneo: hay sectores que muestran signos de estancamiento o contracción mientras otros evidencian recuperación. Puso como ejemplo que el dato de actividad de julio fue negativo, mientras que fuentes oficiales muestran variaciones positivas en agosto y expectativas de mejora desde septiembre en adelante.
- Postura del Ejecutivo: continuidad del programa económico sin estímulos por vía del gasto.
- Diagnóstico macro: crecimiento acumulado en 2024-2026, aunque con discrepancias por sector y trimestres negativos.
- Factor internacional: movimientos del riesgo país explicados por la coyuntura global.
La admisión pública de que la recuperación es más lenta de lo deseado introduce un desafío político y técnico: el Gobierno deberá equilibrar la defensa de su estrategia de ajuste y control de precios con la necesidad de responder a sectores productivos y sociales afectados por una actividad que no se acelera de forma uniforme. La ausencia de medidas de estímulo fiscal despeja el camino hacia una mayor disciplina fiscal, pero también obliga a procurar que la mejora proyectada se materialice en empleo y producción sin recurrir a un mayor déficit.