La economía de China registró una mejora en el tercer trimestre: el producto interno bruto (PIB) creció 4,5% interanual, según informó la Oficina Nacional de Estadística. El dato supera el 4,3% del trimestre previo y también la estimación promedio del mercado, que situaba el avance cerca del 4,4%.
Qué refleja el dato
El resultado coloca a China en la senda de cumplimiento del objetivo oficial para 2026, fijado por Pekín entre el 4,5% y el 5%. Al mismo tiempo, la actualización del Fondo Monetario Internacional (FMI) que sitúa la previsión para China en el 4,5% deja a la economía justo en el límite inferior de esa meta.
Sin embargo, el crecimiento no es homogéneo. La lectura del informe oficial y los datos complementarios muestran dos rasgos contrapuestos: por un lado, una vigorosa expansión del sector exterior; por otro, una demanda interna que todavía exhibe signos de fragilidad, arrastrada por la crisis prolongada del mercado inmobiliario y el aumento del ahorro de los hogares.
Exportaciones como motor
El sector exterior fue el principal sostén del crecimiento. En septiembre las exportaciones registraron un incremento interanual del 36,3%, impulsadas en particular por envíos de semiconductores y vehículos automotores. Paralelamente, las importaciones crecieron un 31% mensual, influenciadas por movimientos en los precios de materias primas.
| Indicador | Valor | Observación |
|---|---|---|
| PIB (3T anual) | 4,5% | Supera 4,3% del trimestre previo |
| Exportaciones (septiembre) | +36,3% | Semiconductores y autos al frente |
| Importaciones (septiembre) | +31% | Efectos en precios de commodities |
| Superávit acumulado (ene-sep) | $938.000 millones | Camino a superar récord de $1,2 billones (2025) |
Respuesta de política y riesgos
Ante los riesgos macroeconómicos y para apuntalar la actividad, el gobierno chino intensificó medidas contracíclicas. El Ministerio de Finanzas decidió asignar 550.000 millones de yuanes en cuotas de deuda local destinadas a infraestructura, y se implementaron subsidios hipotecarios orientados a reactivar el consumo.
- Asignación de deuda local para proyectos de infraestructura: 550.000 millones de yuanes.
- Subsidios hipotecarios para intentar reanimar la demanda doméstica.
- Política monetaria y fiscal en coordinación para contener riesgos de desaceleración.
El informe oficial y la evaluación del FMI subrayan que, a pesar de la mejora relativa en el ritmo de expansión, persisten vulnerabilidades internas: la corrección en el sector inmobiliario redujo la riqueza percibida por los hogares y elevó la tasa de ahorro, limitando el consumo. En contraste, el desempeño externo permitió compensar en buena medida la debilidad del mercado interno.
Implicancias para la economía global
Aunque el dato es positivo en términos absolutos, la naturaleza heterogénea del crecimiento plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del repunte. Un superávit comercial elevado y exportaciones a precios competitivos pueden tener efectos en los precios internacionales de ciertos bienes y en la dinámica de la oferta global.
Para economías abiertas a los flujos comerciales con China —como la argentina— los cambios en la demanda externa, los precios de materias primas y las políticas de estímulo en Pekín son variables relevantes. El avance del tercer trimestre confirma, por ahora, una recuperación apuntalada por el exterior y por medidas públicas, pero también pone en evidencia la necesidad de una consolidación del consumo interno para sostener un crecimiento más amplio y equilibrado.
La Oficina Nacional de Estadística informó el avance del PIB y el FMI situó su previsión en el 4,5%.
El desarrollo de la situación en los próximos trimestres será clave para ver si la mejora se traduce en mayor dinamismo del mercado laboral y en una recuperación sostenida del consumo, o si el crecimiento seguirá apoyado predominantemente en la demanda externa y en estímulos puntuales del sector público.