El psiquiatra Javier Olivera Pueyo, jefe de Sección de Rehabilitación de Salud Mental y Psicogeriatría del Hospital Universitario San Jorge de Huesca, ha sido elegido por unanimidad como nuevo presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG). Su nombramiento se produjo durante el XXIII Congreso de la SEPG, celebrado entre el 15 y el 17 de octubre en Girona, y sustituye en el cargo al Dr. Manel Sánchez, que presidió la entidad en los últimos cuatro años.
Un liderazgo en un momento de demanda creciente
La SEPG es una sociedad científica multidisciplinar que agrupa a profesionales de distintos sectores implicados en la atención a la salud mental de las personas mayores. En la actualidad reúne a 432 miembros procedentes de 20 nacionalidades, según fuentes de la organización. Olivera, que forma parte de la sociedad desde 2001 y que ocupó el puesto de vicepresidente en los últimos cuatro años, ha definido su nuevo papel como «un gran honor» y, sobre todo, como una responsabilidad ampliada.
«Para mí es un gran honor, pero sobre todo una gran responsabilidad»
Desde la dirección de la SEPG, el nuevo presidente ha señalado la necesidad de adaptar los recursos sanitarios y sociales al envejecimiento poblacional. Olivera alertó sobre la elevada prevalencia de problemas mentales entre las personas mayores y reclamó la implementación de programas específicos que integren distintas disciplinas sanitarias y sociales.
Prioridades y retos concretos
Olivera identifica como prioridad la creación de equipos y programas de psicogeriatría en todas las provincias, que incluyan la actuación coordinada de profesionales de psiquiatría, geriatría, neurología, enfermería especializada en geriatría y salud mental, trabajo social y terapia ocupacional. Subraya además que la mayoría de las comunidades autónomas aún carecen de recursos específicos suficientes para atender a la población mayor con problemas de salud mental.
- Fortalecer la atención especializada en psicogeriatría en las tres provincias de Aragón.
- Promover equipos multidisciplinares que integren salud mental y atención sociosanitaria.
- Desarrollar programas formativos y protocolos para abordar el envejecimiento y la fragilidad mental.
En su análisis, Olivera destaca que más del 20% de las personas mayores de 70 años presentan problemas importantes de salud mental, una cifra que, según insiste, obliga a repensar recursos y modelos asistenciales para dar respuesta a demandas crecientes en el sistema sanitario y social.
Impacto en Aragón y en el conjunto del país
Aragón, comunidad con un perfil demográfico especialmente envejecido y con elevada dispersión territorial, constituye para el nuevo presidente un ejemplo de los desafíos organizativos que afronta el país. Olivera defiende que, pese a la dispersión, la región dispone de profesionales cualificados para abordar estos problemas, si bien reclama la puesta en marcha de programas y la coordinación entre servicios para garantizar una respuesta integrada.
La elección de un profesional vinculado a la asistencia directa y a la formación académica subraya, además, la intención de la SEPG de vincular la investigación, la docencia y la práctica clínica en la definición de políticas y protocolos que mejoren la atención a las personas mayores con trastornos mentales.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Profesionales en la SEPG | 432 |
| Nacionalidades representadas | 20 |
| Porcentaje de >70 años con problemas mentales | Más del 20% |
| Fechas del XXIII Congreso | 15-17 de octubre |
La designación de Olivera llega en un contexto de debate público sobre cómo adaptar los servicios sanitarios y sociales al continuo envejecimiento de la población. Las propuestas que impulsa la nueva junta directiva tendrán implicaciones en la organización de la atención primaria y especializada, en la formación de profesionales y en la planificación territorial de recursos.
La SEPG, al agrupar a profesionales de distintas disciplinas y nacionalidades, aspira a consolidar modelos asistenciales que sean transferibles a distintos entornos y que permitan una mejor coordinación entre niveles asistenciales y con los servicios sociales. La eficacia de esas propuestas dependerá, en última instancia, de la asignación de recursos y del compromiso de las comunidades autónomas para implantar programas específicos en sus provincias.
Con la nueva presidencia, la sociedad científica afronta una etapa en la que busca colocar la salud mental de las personas mayores en el centro de la agenda sanitaria, atendiendo tanto a la dimensión clínica como al impacto social de una atención insuficiente o fragmentada.