La contribución social y económica de las mujeres de 55 años o más fue el eje de debate en el foro «La longevidad tiene nombre de mujer», celebrado en el Palacio de Santoña y organizado por la Fundación Más Sénior junto a la Cámara de Comercio de Madrid, la Comunidad de Madrid y el diario 65ymas. La jornada reunió a representantes institucionales y expertos para examinar los retos y oportunidades que plantea una sociedad cada vez más longeva.
Reconocer experiencia y combatir el edadismo
En la apertura, la directora general de la Fundación Más Sénior puso el acento en la necesidad de transformar la percepción social del envejecimiento: promover autonomía, participación y reconocimiento del valor que aportan las personas sénior. La intervención institucional de la vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Madrid insistió en que la longevidad debe interpretarse como una oportunidad para las empresas, siempre que se reconozcan el talento y las aspiraciones femeninas en todas las etapas vitales.
«Contribuir a construir una sociedad en la que vivir más años signifique también vivirlos con más autonomía, más oportunidades y más reconocimiento»
Los ponentes llamaron a combatir el edadismo —la discriminación por la edad— como elemento central para permitir la plena incorporación y participación de las mujeres sénior en la economía y la vida pública.
Medidas y programas en la Comunidad de Madrid
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid recordó que la región dispone de iniciativas destinadas a la población sénior. Entre los ámbitos mencionados figuran el envejecimiento activo, la capacitación digital y las medidas de apoyo para retomar la actividad laboral. Estas políticas intentan facilitar la autonomía, la inclusión social y la empleabilidad de las personas mayores, aspectos que las organizadoras del foro consideran clave para aprovechar el talento sénior.
| Ámbito | Objetivo |
|---|---|
| Envejecimiento activo | Promover salud, participación social y autonomía |
| Capacitación digital | Reducir la brecha tecnológica y mejorar competencias |
| Apoyo para reincorporación laboral | Facilitar el retorno al mercado de trabajo |
Retos y oportunidades
Los asistentes coincidieron en que el aumento de la longevidad plantea tanto desafíos como potenciales beneficios que requieren respuestas coordinadas desde la administración, las empresas y la sociedad civil. Entre las cuestiones planteadas figuraron la necesidad de adaptar los entornos laborales, impulsar la formación continua y generar espacios de reconocimiento social que valoren la experiencia acumulada.
- Desafíos: precariedad laboral en edades avanzadas, estereotipos por razón de edad, y brecha digital.
- Oportunidades: capital humano cualificado, experiencia para mentorías y liderazgo intergeneracional, y potencial de consumo específico.
La Cámara de Comercio defendió la perspectiva de que las empresas pueden beneficiarse de una plantilla más diversa por edad, siempre que se implementen políticas activas que reconozcan y canalicen la experiencia sénior en procesos productivos y de innovación.
Implicaciones sociales
Más allá del ámbito económico, el debate puso de manifiesto el impacto social de una mayor longevidad: la necesidad de diseñar servicios sociales y sanitarios sensibles a las trayectorias de vida de las mujeres, políticas que fomenten la corresponsabilidad y marcos que impulsen la participación comunitaria. Organizaciones y administraciones se situaron en favor de enfoques integrales que combinen prevención, formación y empleo.
El foro, que aglutinó voces institucionales y expertos, insistió en que para transformar la longevidad en una ventaja colectiva es imprescindible un cambio cultural que elimine barreras y reconozca el valor de la experiencia. Las propuestas presentadas en Madrid abren la puerta a iniciativas públicas y privadas orientadas a garantizar que vivir más años signifique también vivirlos con más autonomía y oportunidades.