El FC Barcelona ha presentado ante la UEFA una queja formal por una exhibición de aficionados del Paris Saint‑Germain desplegada en el Parque de los Príncipes antes del encuentro de Champions League que enfrentó a ambos equipos. Según las piezas informativas consultadas, la pancarta mostraba a una figura enmascarada manejando una motosierra y destrozando el escudo del Barcelona, junto al lema «Masacre al estilo parisino».
Detalle de la protesta y la respuesta blaugrana
El tifo, descrito por testigos y recogido por medios deportivos, fue acompañado por el encendido de material pirotécnico que simulaba chispas en la hoja de la motosierra, una puesta en escena que la delegación visitante consideró intimidatoria. El carácter «agresivo» de la exhibición, en palabras de las crónicas deportivas, motivó la presentación de la denuncia ante el órgano rector del fútbol europeo. ESPN figura entre los medios que han informado sobre la queja del club.
«Masacre al estilo parisino»
En el contexto de la UEFA, las denuncias por comportamientos de la grada pueden acarrear sanciones para el club organizador si se considera que hubo falta de control, uso de pirotecnia o mensajes incitadores. El Barcelona, según las fuentes, optó por elevar el incidente formalmente tras constatar el malestar de la delegación desplazada a París.
Un partido marcado por la dureza física y las bajas
El espectáculo en las gradas tuvo reflejo en un juego muy exigente y con numerosas lesiones. El Paris Saint‑Germain perdió a Ousmane Dembélé antes de los 20 minutos por un problema en el muslo, circunstancia que obligó a la entrada de Ferran Torres. En la segunda mitad se produjeron más contratiempos para los locales: Khvicha Kvaratskhelia necesitó asistencia médica tras hacerse daño en la rodilla en una disputa aérea con Xavi Espart y el capitán Marquinhos también tuvo que abandonar el partido en esa misma jugada.
El Barcelona, por su parte, tampoco salió indemne: Dani Olmo fue sustituido a los 27 minutos tras sufrir un golpe y entró Fermin López en su lugar. Pese a las ausencias y el desgaste, el PSG se impuso por 4-2, manteniendo su pleno de triunfos en la fase de grupos de la Champions. Desire Doue abrió el marcador con un disparo raso que concluyó una primera mitad dominada por los locales.
| Incidencia | Equipo | Momento |
|---|---|---|
| Lesión muscular | PSG (Ousmane Dembélé) | Antes de 20' |
| Lesión de rodilla | PSG (Khvicha Kvaratskhelia) | Segunda parte |
| Lesión | PSG (Marquinhos) | Segunda parte |
| Golpe y sustitución | Barcelona (Dani Olmo) | 27' |
Repercusiones y contexto
Más allá del resultado y de las bajas, el episodio plantea cuestiones sobre la seguridad y la responsabilidad de los clubes anfitriones en los grandes partidos europeos. El uso de pirotecnia en las gradas y la exhibición de mensajes hostiles ya han sido objeto de sanciones en competiciones anteriores, y la UEFA dispone de mecanismos disciplinarios que podrían activarse tras la queja del Barcelona.
Desde la perspectiva del club catalán, la denuncia no sólo pretende obtener una sanción por lo sucedido en el estadio, sino también poner de manifiesto la necesidad de garantizar la integridad de las delegaciones visitantes y evitar normalizar este tipo de simbología intimidatoria. En términos deportivos, la derrota por 4-2 y el elevado número de remates concedidos en la primera mitad —diez, según las crónicas, el peor registro defensivo del Barcelona en un solo período desde la temporada 2003‑04— introducen además una reflexión sobre el estado físico y táctico del equipo en esta fase de la competición.
- El Barcelona presentó una queja formal ante la UEFA por el tifo en París.
- La pancarta mostraba a una persona con motosierra destruyendo el escudo y el lema «Masacre al estilo parisino».
- El partido terminó 4-2 a favor del PSG y estuvo marcado por varias lesiones en ambos equipos.
La denuncia ya está en manos de la UEFA y resta por ver si el organismo europeo abre expediente disciplinario contra el Paris Saint‑Germain. Mientras tanto, el episodio reaviva el debate sobre el control en los estadios europeos y la necesidad de medidas claras para evitar que los tifos crucen la línea entre la pasión festiva y una conducta potencialmente intimidatoria o peligrosa para jugadores y aficionados.